¿Qué es lo mejor?

¿Qué es lo mejor para ti? ¿Cuál es el mejor coche?¿Cuál es la mejor comida?¿Qué es el éxito?¿Qué es amor para ti?

Por muchas preguntas que haga la respuesta seguirá siendo la misma: depende.

Cada uno es un mundo, con gustos diferentes, con criterios diferentes, con vibración y emociones diferentes.

Lo que yo creo bueno, quizás no lo es para otro.  Pero eso no significa que, tanto mi visión como la del ajeno, sea necesariamente mala.

Con este principio ¿por qué obligamos a otros a actuar, pensar, decidir, comer, conducir, tener éxito o amar conforme a nuestra propia visión de las cosas?

Quizás dialogando entre todos -niños, adultos y mayores- consigamos un punto de vista mucho más plural y por ende mucho más rico.

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Tomar decisiones

Cada momento de cada día tomas decisiones, tanto si conoces la solución o no.  Tomas decisiones a la hora de comer, de conducir, de leer…También tomas la decisión de parar y hacer otras cosas, o buscar un momento para ti.

Después vienen las decisiones importantes que tienen un impacto en tu futuro más o menos cercano, por lo que siempre intentarás buscar la decisión “buena”.  Crees que todo lo que haces y tienes en este momento se debe en parte a las decisiones que tomaste en el pasado. Ese pensamiento tensa ¡y cómo tensa!

Yo creo que el mundo, el cuerpo, la mente, la intuición está en una constante transformación.  Se adapta a la situación, al entorno y al estado de ánimo.

Según mi punto de vista también vivimos en ese constante cambio y también lo hacen las decisiones que tomamos.  Sea lo que sea que elijas está bien, te lleva a un nuevo camino sin explorar donde todo se transforma en algo nuevo, en algo completamente diferente y estadísticamente mejor.

Así que quizás deberíamos empezar a no preocuparnos tanto por las decisiones que tomamos y escuchar un poco más a nuestra intuición que nos muestra cómo transmuta todo lo que hacemos, decimos o actuamos en un gran cambio delante de nuestros ojos cuando nos atrevemos a cambiar la rutina, a tomar esa decisión diferente.

Acción y alegría ayuda a salir del bucle.

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Creas lo que piensas

Eres creador de tu entorno, de tu presente y de tu futuro.  Aunque no lo creas, tus pensamientos son creadores.

Todo tu alrededor ha estado creado por pensamientos, por ideas de otras personas.  Concebidos en momentos de claridad mental donde la creatividad es total.  Todas tus palabras, tus acciones, tus actividades diarias son concebidas, creadas y llevadas a término en tu cerebro primero.  Es por eso que se dice, con mucha razón, que eres creador de tu propia realidad, eres lo que creas en tu propia mente.

Así que el ser plenamente consciente de tus pensamientos se hace primordial ¿no crees?

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Deja que fluya

Hay un cuento zen en el que un estudiante de artes marciales le pregunta a su maestro:

“…quiero aprender a ser un maestro en tu técnica, soy un estudiante muy devoto. ¿Cuánto tiempo me llevará? -el Maestro le miró y contestó:

– diez años
– pero soy un muy buen estudiante, haré lo que sea para reducir ese tiempo, me dedicaré en exclusividad a ello todo el día y toda la noche ¿cuánto me llevará alcanzar la maestría? -el Maestro le miró de nuevo y contestó:
-veinte años…”

A veces nos empecinamos tanto en conseguir algo que no vemos que pueden existir otros caminos más cortos y más fáciles, o que el esfuerzo debe hacerse en un futuro y no ahora mismo.

A veces tan sólo se trata de ser consciente de la situación y ser paciente hasta que ese futuro próximo aparezca para poder actuar.

A veces tan sólo debemos fluir en lo que tenemos ahora.

Entonces es cuando todo comienza a funcionar.

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Lo que necesitan oír

Lo que las personas necesitan oír lo expresan con su lenguaje verbal y corporal.

Lo principal para ser empático es escuchar.  Normalmente no somos buenos escuchando, por lo tanto no somos empáticos a la hora de comunicarnos.

Pero aquí está el truco: cuando estés hablando con alguien, discutiendo con alguien, intentando explicar tu punto de vista a alguien o intentando convencer a alguien, antes escúchale.  Escucha cómo habla, cómo dice lo que dice, entiende su lenguaje corporal y cómo se expresa verbalmente.  Qué tipo de lenguaje utiliza, si es simple, si es filosófico o si es científico.  Escucha su exposición y cómo intentan persuadirte que son ellos los que tienen razón y no tú.

Después simplemente habla su lenguaje con tus puntos de vista.  Como mínimo tendrás una conversación interesante y llegar a un entendimiento en lugar de una confrontación.

Vale la pena probarlo.

 

Sobre el altruismo

Hablemos sobre el altruismo, la definición correcta es:

Tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio.

O como decía mi abuela haz el bien y no mires a quién

Y ahora viene mi reflexión, cuando decimos ser buenos, altruistas, desinteresados ¿realmente buscamos procurar el bien de las personas sin interés alguno o hay un trasfondo?¿se hace el bien por la atención posterior que brinda?¿por sentirse actores en un rol de salvación?¿se hace por la contribución a la historia que se puede contar después?

Objetivamente repasemos el párrafo anterior y responded con sinceridad, seguro que alguna respuesta es sí.

No tengo objeción alguna si algunos de estos puntos son el motivo de vuestra bondad, está bien.  Al fin y al cabo la ayuda llega.  Pero sí se ha de tener en cuenta que no encaja del todo con la definición de altruismo, de ayudar a la gente porque sí.  Entraría en otra categoría muy diferente en la que comparte su nombre con algo más: altruismo narcisista.

Personalmente me gusta y llena mucho más la primera definición.  Al hacer las cosas con bondad, amabilidad, caridad y compasión hacia uno mismo, de forma natural se refleja en todo lo que te rodea, se refleja en los otros.  No piensas en hacer cosas buenas porque está bien, simplemente haces cosas buenas porque fluye en ti, desde dentro, ocurre de forma natural.

Esta forma de hacer llena el alma de paz y consciencia hacia un mundo mejor.

Quizás os gustaría probarlo.

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Tu mapa, el territorio

El mapa no es el territorio.

El mundo es enorme, lleno de información, tan vasto y rico que para darle sentido lo simplificamos.

Lo simplificamos haciendo mapas, es la manera como damos significado al mundo.  Pero recuerda que es tu mapa o mi mapa y que seguramente, aunque hablemos de lo mismo, el mapa será diferente.

El motivo es porque los mapas son selectivos, dejan de lado un tipo de información que creen irrelevante al mismo tiempo que brindan otra que estiman importantísima. De ese modo el tipo de mapa que hagas dependerá de lo que veas y a dónde quieres llegar.

Dicho de otra manera, el ser humano hace caso a aquellos aspectos del mundo que le son de interés e ignora el resto.

Si creéis que exagero tan solo probad a poner en vuestro buscador de internet ¿cómo ve el mundo un australiano? o un asiático, o un ruso…

Pero más allá queda el inmenso y vasto territorio que se ha ignorado expresamente con millones de mapas, verdades y realidades más.

Quizás deberíamos tener más en cuenta este punto fundamental en lugar de insistir en que nuestro mapa es el único válido.

 

¿Te echarán de menos?

Hay muchas formas de sobresalir, puedes ser notado o dar la nota. Puedes hacer ruido o ser ruidoso. Puedes crear discusiones o ser el discutidor. Puedes amargar o ser amargado, ser víctima o agresor, conflictivo o dificultoso. Puedes ser el centro de atención o actuar como una diva. Puedes elegir enfadarte en cualquier ocasión y dejar que ese malestar se propague como un humo denso a ru alrededor hasta tener todo el control emocional.

Puedes ofenderte y de nuevo recrearte en tu posición de víctima. Puedes burlarte, reírte de los demás, ponerlos en ridículo gastando bromas sobre sus debilidades en público para sentirte protagonista de la situación. Hasta puedes quedarte solo en una esquina con tu frente ceñida mirando despectivamente a tu alrededor.

Puedes utilizar tus dramas personales para manipular la situación y salirte con la suya.

Puedes gritar, llorar, patalear o interrumpir constantemente.

Puedes montar escenas, crear bulos o escándalos o intimidar a todo el que se acerque.

Puedes imponer tu verdad porque sí, porque tú siempre tienes razón.

Puedes cargar la culpa a personas que no la tienen, manipular la verdad a tu conveniencia y creerte realmente que las cosas son así mientras criticas a quien te ha ayudado.

Puedes ser pesado, enviar spam a diestro y siniestro o exigir una respuesta inmediarta por watsap.

Seguro que todo ello te lleva ser protagonista de la escena, a ser recordado.

La pregunta es cómo.

¿Cómo vas a ser recordado?¿como la persona que todos quieren olvidar?

¿O quieres ser recordado como aquella persona que cuando vuelva el equilibrio echarás de menos. Aquel al que extrañarás cuando se haya ido. Aquel que te haga sonreír al recordar?

Para llegar hasta este punto hay un doble trabajo emocional. Por un lado el de aceptación de la situación, del otro, de ti mismo.  Por otro el propósito de evitar todo tipo de manipulación de la situación a tu favor.

Realizar el esfuerzo de contribuir, de tener la mente abierta, de ser justo, objetivo, paciente para ver la película al completo para conseguir el objetivo a medio o largo plazo.

Si fuera rápido o fácil o simple todo el mundo sería recordado…y no lo son.

Se basa en la confianza entre tú y tu alrededor.

Se trata de tu yo interno real, de todo lo que puedes ofrecer que te beneficie en igual modo que beneficia a tu alrededor.

Se basa en el esfuerzo y no la comodidad, se basa en la emoción y no la dejadez.

Porque al final es tu reputación la que hará sonreír a otro cuando te recuerde.

Porque al final piensa…¿ cómo quieres tú ser recordado?…¿haciendo ruido o creando paz?

Abrazar la emoción

La emoción ¡qué gran palabra! Pero qué miedo da cuando la pensamos en negativo.
Os propongo algo.
Vamos a cambiar un poquito la visión de las cosas, vamos a abrazar todo lo que está en nuestro interior, tanto los recuerdos que hacen que emerja una sonrisa a los labios como los que causan una punzada de dolor en el centro exacto de nuestro pecho, ahí donde está el chakra del corazón.
¿Por qué? Porque forma parte de tu experiencia vital, porque sin ello no serías tú.  No serías tan sabio como eres ahora.
Si no se abrazan todas las emociones, incluyendo el dolor, la rabia o la decepción, no se puede aprender de la experiencia vital que aportan.  Y toda lección que no se aprende se repite.
Así que tal y como yo lo veo no nos queda otra mas que observar y dejar fluir esa emoción de tal manera que surja al exterior, darle las gracias por la experiencia y con una sonrisa dejarla ir con un corazón abierto.  Si no se hace así y cerramos el corazón se quedará atrapada para siempre dentro de esa coraza en el centro de nuestro pecho y experimentaremos el dolor una y otra vez.
Recordemos de nuevo, una lección se repite hasta que se aprende.  A veces y si estamos atentos, sólo hace falta una vez.

Sobre los planes…

Evernote me pregunta qué pienso mientras sobrevuelo Europa a 9000 metros de altura.  Lo bueno de estar sentado durante tres horas en un avión, al margen del agobio que supone para un hiperactivo como yo, es que puedes pensar en cosas cotidianas ante la imposibilidad de hacer cosas cotidianas.
En estos momentos pienso mucho.  Pienso en cómo nos limitamos en el sentido más amplio de la palabra.  Cómo nos limitamos físicamente -como yo ahora en una especie de tubo que vuela por los aires aunque sea para llegar a un bien mayor: mi destino en alguna parte- cómo nos limitamos emocionalmente cerrando nuestro corazón al recibir alguna desilusión en lugar de entender que provienen de las expectativas que ha creado nuestra propia visión de las cosas en lugar de la realidad en sí, y cómo limitamos nuestras experiencias, aprendizaje y futuro.
A este respecto planificamos cada minuto de lo que hacemos para obtener los frutos en un futuro, con una creencia ciega de que cuanto más claro tengamos el futuro con más probabilidad surgirán esos planes.
Bueno, vale… es el plan con el que nos han criado en casa, en el colegio o en la misma empresa que nos prometió hace tiempo que seríamos una estrella y que llegaríamos a un puesto importante por ser número uno de la promoción -a veces funciona, las menos, a veces no, las más-.
Pero pienso…¿Qué pasaría si en lugar de vivir el mañana en esa planificación tan rígida, lo hago hoy trabajando tangiblemente en lo que poseo ahora para disfrutar  de todo lo que pueda aparecer?
¿Qué pasaría si mis planes cambiaran mañana y llegara una oportunidad mejor en otro ramo, otra forma u otro aspecto? Fijaros en la causalidad de facebook, starbucks o el inventor de los post-it, nada fue creado buscando lo que ha llegado a ser.
Si somos rígidos y cuadriculados en nuestros planes es exactamente eso lo que tendremos en un futuro, sin magia adicional.
Y la magia, los regalos y causalidades que nos vamos encontrando en la vida, es lo realmente hace la pena vivirla.
Si queréis ver a Dios reírse a carcajadas, tan solo tenéis que explicarle vuestros planes.
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